Bernie

Bernie ★★★

Que Richard Linklater es uno de los maestros del cine contemporáneo se puede comprobar tanto en sus proyectos sinfónicos ('Boyhood' o la trilogía de Jesse y Céline de 'Antes de...') como en sus deliciosas bagatelas: películas como 'Bernie', donde la historia real de un asesino bonachón (un maravilloso Jack Black fuera de su registro espástico) da pie a una compleja meditación sobre los resbaladizos límites de la ley moral y el orden social, pilares de nuestro sentido de la justicia.
Una sugerente reflexión que Linklater lleva hacia el lúcido territorio de ambigüedades (¿quién es el villano?) que Chaplin abonó en su majestuosa 'Monsieur Verdoux' (1947). El eterno compromiso del director de 'Slacker' (1991) con el realismo cinematográfco adopta en 'Bernie' una de sus formas más heterodoxas: un vivaz cruce de testimonios reales, falso documental y ficción pura. Una condición híbrida que también se refeja en el esquivo y fascinante tono de la película, que navega a medio camino entre la comedia costumbrista, el socarrón documento etnográfco y la tragedia griega.