A Quiet Place Part II

A Quiet Place Part II ★★½

Esta sensación de continuidad en el metraje tiene sus puntos positivos y negativos. La cinta utiliza los mismos elementos efectivos de Un lugar tranquilo: una edición de sonido magistral, unos momentos de tensión manejados con destreza, unos personajes bien definidos y unas criaturas visualmente espectaculares. El universo de la película es sólido y está perfectamente estructurado. Sin embargo, esa continuidad también resulta en cierto conformismo. Da la impresión de que John Krasinski se limita a repetir la fórmula, centrándose más en lo pragmático, sin arriesgar o explorar nuevos territorios.

John Krasinski, que aparece en los minutos iniciales en un flashback que nos cuenta el origen de todo, le da la antorcha de la trama a la sensacional Millicent Simmonds. La joven actriz, que sufre una discapacidad auditiva debido a una sobredosis de medicamentos cuando tenía un año, empezó su carrera en la industria haciendo llorar al mismísimo Todd Haynes en su audición para Wonderstruck (2017). Desde entonces, acumula una alabanza tras otra.

En Un lugar tranquilo 2 es la encargada de hacer avanzar la trama, gracias a la gran determinación de su personaje. De hecho, con ella empezó todo, ya que Krasinski comenzó a trabajar en el guión de la secuela con la premisa de desarrollar el personaje de Regan Abbott, al que da vida en la película.

En Un lugar tranquilo 2 (A Quiet Place 2), Krasinski construye una historia sólida y fiel a su predecesora. Usa los elementos más efectivos de la primera parte para seguir expandiendo un universo que se potencia con las brillantes actuaciones del elenco protagonista. Ya se habla de una tercera parte y un spin-off.

Sin embargo, esa fidelidad a la película original supone también un límite. En ocasiones, da la sensación de que el director teme abandonar su zona de confort y se conforma con repetir la fórmula que tanto éxito le dio en 2018.