Roma

Roma ★★★★

Cleo es una empleada doméstica de origen mixteco que trabaja para una familia burguesa en la capital mexicana a inicios de la década de los setenta. A través de la mirada de esta mujer, noble, trabajadora y maternal, somos testigos de la lenta y progresiva desestructuración de una familia marcada por la perenne ausencia del padre. De igual manera, su mirada nos introduce al contexto de un México convulso en el que ya han iniciado importantes cambios políticos y sociales, el de un régimen autoritario que comienza su decadencia, el de un país de grandes desigualdades y conflictos ejidales que siguen en espera de que se cumpla la promesa revolucionaria.

Roma es indudablemente una historia íntima, personal y ambiciosa, un microcosmos donde lo cotidiano se torna universal. La película está bañada de una infinita nostalgia, construida a través de recuerdos y con énfasis en los pequeños detalles que irremediablemente evocan la felicidad lejana de la niñez, como el placer de comer un gansito congelado. Es la historia de una mujer y también una mirada al interior de un universo femenino lleno de virtudes, que nutre y quiere incondicionalmente y cuya voluntad nunca pierde fuerza.

La manera en que se ha recreado la ciudad de México de aquella época, así como algunos de los sonidos y personajes que han logrado subsistir al paso del tiempo, es fantástica. Ahí está el afilador de cuchillos paseando en su bicicleta, la banda que entona el toque de bandera por las calles, la campana que anuncia el paso del camión de la basura y el vendedor de camotes cuyo carrito emite un silbido ensordecedor. Al mismo tiempo, es un retrato de ese México ya extinto, una ciudad de grandes palacios cinematográficos, tranvías y el mítico taxi cocodrilo que convivían junto a personajes urbanos que alegraban los fines de semana y cada vez son más escasos, como el globero o el vendedor de billetes de lotería.

Más allá del exquisito y detallado costumbrismo, la obra de Cuarón también nos habla sobre una sociedad dividida en clases cuyas diferencias parecen irreconciliables. Cleo forma parte de una familia con la que no comparte lazos de sangre, la han adoptado pero, a pesar del cariño y el agradecimiento, es un vínculo frágil determinado por una relación de poder. Ella es por momentos un personaje invisible que cumple con sus tareas y sirve a los demás; son dos universos que se intersectan que pero que nunca se mantienen unidos por mucho tiempo.

La historia de Roma es sencilla, tal vez demasiado, y en ocasiones se siente dispersa. A mi juicio, Cuarón sigue estando en deuda cuando se trata de presentar un guión elaborado y personajes más complejos, esboza temas interesantes, pero nunca profundiza en ellos. Visualmente es una obra impecable, pero a veces las tomas se alargan demasiado y ralentiza aún más el ritmo.

Apoyándose en una excepcional mise en scène, bellísima fotografía y el gran trabajo de la protagonista, Roma se erige como uno de los ejemplos más sobresalientes del cine mexicano.

--English

Cleo is a domestic worker of mixtec origin employed by a bourgeois family settled in Mexico City in the early 1970s. Through the eyes of this noble, hardworking and maternal woman, we witness the slow and progressive disintegration of a family marked by the perennial absence of the father. In the same way, her gaze introduces us to the context of a convulsed country in which important political and social changes have already begun, that of an authoritarian regime that is beginning its decline, that of a country of great inequalities and ejidal conflicts that are still waiting for the revolutionary promise to be fulfilled.

Roma is undoubtedly an intimate, personal and ambitious story, a microcosm where the everyday becomes universal. The film is bathed in infinite nostalgia, built through memories and with an emphasis on the small details that irremediably evoke the distant happiness of childhood, such as the pleasure of eating a frozen gansito. It is the story of a woman and also a look inside a feminine universe full of virtues, which nourishes and loves unconditionally and whose will never loses strength.

The way in which Mexico City of that time has been recreated, as well as some of the sounds and characters that have managed to survive the passage of time, is fantastic. There is the knife sharpener riding his bicycle, the band that plays the "toque de bandera", the bell that announces the passing of the garbage truck and the sweet potato vendor whose cart produces a deafening whistle. At the same time, it is a portrait of Mexico, now extinct, a city of big film palaces, trams and the mythical crocodile taxi that lived together with urban characters who brightened up the weekends and are more and more scarce nowadays, like the globero or the lottery ticket seller.

Beyond the exquisite and detailed everyday life, Cuarón's work also speaks of a society divided into classes whose differences seem irreconcilable. Cleo is part of a family with whom she does not share blood ties, they have adopted her but, despite the affection and gratitude, it is a fragile bond determined by a power relationship. She is at times an invisible character who fulfills her tasks and serves others; they are two intersecting universes that never stay together for long.

The story of Roma is simple, perhaps too simple, and sometimes feels scattered. In my opinion, Cuarón is still in debt when it comes to presenting an elaborate script and more complex characters, he outlines interesting themes, but never delves into them. Visually it's an impeccable work, but sometimes the takes extend for too long and the rhythm slows down even more.

Supported by an exceptional mise en scène, beautiful cinematography and the great work of the protagonist, Roma stands as one of the most remarkable examples of mexican cinema.

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